El pasado 28 de julio, un terremoto devastador en territorio nipón, afectó a miles de personas y tendrá efectos negativos en la industria automotriz a nivel mundial
Un sismo de magnitud 7.1 sacudió la región de Kyushu, en el sur de Japón, logrando diversas afectaciones en distintas plantas ensambladores y también de componentes que sí o sí, impactarán la industria.
Kyushu no es cualquier provincia; es básicamente el «Silicon Valley» nipón y un bastión automotriz estratégico. El movimiento telúrico obligó a gigantes como Toyota, Nissan, Honda y Mitsubishi a realizar paros preventivos en varias de sus plantas. Hablamos de la suspensión temporal en complejos clave como la planta de Miyata —de donde salen gran parte de los modelos Lexus que se exportan a todo el mundo—, además de fábricas dedicadas a motores y sistemas híbridos.
Aquí el problema principal no fueron daños estructurales graves en las ensambladoras, sino la logística del famoso sistema Just in Time. Si un proveedor de componentes electrónicos clave (como TSMC, Renesas o Sony) detiene operaciones para calibrar su maquinaria de alta precisión, o si una ruta de transporte de insumos se bloquea, toda la cadena global siente el apretón.
Afortunadamente, la industria ha aprendido bastante de desastres pasados. La mayoría de las instalaciones contaban con refuerzos antisísmicos que evitaron catástrofes mayores, por lo que los analistas prevén un impacto temporal y no un colapso.
En resumen: No hay por qué caer en pánico, pero si estás esperando la entrega de un modelo importado directamente desde Japón o refacciones específicas en la agencia, valdrá la pena armarse de un poco de paciencia durante las próximas semanas. ¡Seguimos al pendiente desde la cochera!





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