La llegada de la versión híbrida devuelve a Ford la relevancia en el segmento de SUVs compactas
Sumar esta variante electrificada de Territory sucede en el mejor momento posible, donde los clientes mexicanos buscan opciones con este tipo de mecánicas, en un modelo, ya de por sí popular y bien aceptado, aunque sea de procedencia china.






Ya con un año a la venta, es común ver este tipo de modelos en las calles, mostrando su acertada actualización estética al frente, que integra nuevos faros LED, mejor integrados a una parrilla más ancha que, la acercan más a la nueva Maverick, adicionando una barra de luz horizontal que cruza por todo el ancho, como dicta la moda.
El resto de su carrocería, salvo diseño de rines y tonos de pintura renovados, se mantiene intacto con esas calaveras con elementos verticales triples que recuerdan al Mustang y recurre a pequeños emblemas en la parte posterior, para distinguirla de las de combustión.







Por dentro, se mantiene el tablero de disposición horizontal, aunque con mejoras interesantes de terminados y combinación de colores, destacando la combinación de gris claro con negro y costuras aparentes amarillas de la unidad que tuvimos a prueba, perteneciente a la Titanium (Precio: $809,900) tope de gama.
Si bien, hoy en día es algo común, la SUV compacta desarrollada en el gigante mercado asiático fue la primera que integró el sistema de infoentretenimiento con el cuadro de instrumentos digital en una superficie continua en la marca, con un par de unidades de 12”, que ofrecen conectividad inalámbrica a las plataformas de Android y iOS. El sistema presume buena respuesta y se combina con controles táctiles para controlar funciones básicas del climatizador, aunque ahora permite mantener controles más completos en pantalla de manera fija, incluso cuando la interfaz del nuestro teléfono está en funcionamiento. De nueva cuenta, el espacio abundante en segunda fila y maletero, sigue presente en este modelo familiar.
Mejora notable

Curiosamente, con este modelo híbrido, pasó algo muy similar a lo que vivimos con las unidades Maverick (Tremor e Híbrida) que probamos en largo plazo, hace un par de años. La Crossover “normal”, utiliza un 4 cilindros 1.8l turbo, “adoptado” bajo el cobijo EcoBoost de la marca americana, con 187 HP y 236 libras-pie de torque, con una dinámica muy al estilo de los modelos desarrollados por completo por el fabricante del óvalo azul, desde dirección precisa, suspensión firme, pero cómoda y el consumo de gasolina, que resultaba elevado frente a la competencia.
Bajo el cofre de esta HEV, descartamos el propulsor turbocargado en favor de un 4 cilindros 1.5l combinado con un motor eléctrico, para aumentar las cifras hasta 241 HP y 232 libras-pie de par, utilizando una caja automática DHT y tracción delantera.

Al igual que en la pickup fabricada en México, en el modelo híbrido, ese empuje se mantiene, gracias a la parte electrificada del conjunto, junto con ese “sabor” Ford en en manejo, pero definitivamente, la eficiencia de este tipo de tren motor, cambia drásticamente, logrando cifras de 13 o 14 km/l en ciudad, sin tener que cuidar el manejo, lo que es especialmente sorprendente cuando recordamos que, la versión turbo, rondaba en unos 7 u 8 km/l.





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