El triunfo del diseño: Regresa la SUV Coupé a la marca japonesa, centrada en la experiencia
Solo un par de meses después de su debut mundial, Infiniti suma a QX65 a su gama en México, regresando al concepto de carrocería que les funcionó de maravilla en años pasados.





Se trata de un SUV Coupé, basado en QX60, pero que descarta la “utilidad” que pueden ofrecer 3 filas de asientos, a favor de una silueta más estilizada y egoísta.
El complejo y elaborado diseño exterior de la casa, denominado como Artistry in Motion (arte en movimiento), está presente en detalles específicos como la parrilla de tramado tridimensional, complementada por luces LED divididas en dos grupos, elementos cromados y en terminado negro brillante, así como calaveras corridas en la parte posterior y la singular silueta de su toldo que suma carácter al conjunto.
El interior condensa esa esencia, con una gran selección de materiales, texturas y colores, enfocados a crear una atmósfera opulenta, con tapicerías rojas, costuras doradas y patrones que se extienden hasta el tablero, inspirados en los kimonos japoneses y que se combinan con madera de poro abierto, elementos metalizados y detalles tecnológicos interesantes, como la presencia del nuevo sistema de infoentretenimiento con pantalla de 12.3” conectividad inalámbrica a las plataformas de Android, iOS y la de Google Integrado.





La lista de equipo es abundante, con asientos delanteros con ventilación, calefacción y masaje, cargador inalámbrico con imanes, techo panorámico y un sistema de sonido firmado por Klipsch con 20 parlantes. Claro, acompañados de seguridad completa con 10 bolsas de aire y ADAS del sistema ProPilot Assist.
Refinamiento sobre performance

Sin la disponibilidad de un V6, la oferta en México se concentra en la versión tope Autograph ($1,449,900), propulsada por un motor de 4 cilindros 2.0 litros, turbocargado de compresión variable, capaz de generar 268 HP y 286 libras-pie de torque, funcionando a través de una transmisión automática de 9 velocidades con tracción integral.
La ruta de manejo del primer contacto nos llevó desde Tepoztlán hasta la ciudad de Puebla. En el camino convivimos con una calidad de marcha muy bien lograda, así como una dirección suave y asientos bastante cómodos, que dejan en claro que las intenciones de viajar sin sobresaltos es para todos los ocupantes y va desde los caminos con baches, hasta los entornos ruidosos, de los que estaremos muy aislados.

Ese enfoque de confort es notable a ritmos elevados de carretera, donde el balanceo de la carrocería estará presente, pero sin dejar de transmitir confianza. Lo más destacado es la inclusión de la caja de 9 cambios, que hace muy buena mancuerna con el propulsor, para mantener buenos ritmos en los trayectos, aunque seguimos extrañando un 6 cilindros, que podría ofrecer un empuje más lineal que vendría de maravilla.
Nuestra ruta estuvo llena de experiencias sensoriales, para extender esa sensación de lujo más allá del viaje, buscando afrontar al dominio alemán, literalmente, utilizando hasta oro en la pintura.





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