El Honda Fit fue consentido en México por años. Esta generación hubiera sido aún más
En México se llamó Fit y fue fabricado en Celaya, pero desde que dejó de hacerse, Honda se quedó sin un subcompacto, lo que es una pena. Este auto, vendido en Europa como Jazz, es un ejemplo de buen diseño, eficiencia y seguridad.
El Jazz es un coche único en el mercado español. No hay otro monovolumen de ese tamaño. Su diseño poco convencional se une a esto para que sea extremadamente raro ver uno en la calle, lo que es de alguna manera injusto para un auto cuya amplitud interior es tan sorprendente como el nivel de equipo de seguridad.
Con tan solo 4.089 metros de largo total, el Jazz es capaz de acomodar adultos de 1,90 metros en sus asientos traseros. Y con holgura. Cuatro ocupantes, obviamente, viajarán mejor que cinco. Los asientos traseros se pliegan para que la cajuela se transforme en un gran piso plano, capaz de transportar hasta 1,204 litros. Con los asientos traseros en su posición, son 309 litros de capacidad. Pero la base de esos asientos se pliegan hacia arriba y permiten llevar objetos de hasta 1,28 metros de altura. Cuenta también con calefacción de asientos delanteros y volante.

Tiene una pantalla de 9 pulgadas, CarPlay inalámbrico y Android Auto con cable, dos puertos USB, lugar para celular, volante forrado de piel, apertura y cierre de cristales de un solo toque y muchas asistencias electrónicas, ADAS.
El Jazz cuenta con control de crucero adaptativo, frenado automático de emergencia, asistencia para mantenimiento de carril, lectura de señales de tráfico, luces nocturnas con cambio automático y 10 bolsas de aire, entre otros detalles para protección de sus ocupantes. Obviamente tiene 5 estrellas en EuroNCAP.
Solo está disponible con motor híbrido. El de gasolina es de cuatro cilindros, 1.5 litros con 107 HP y la potencia sumada a los dos motores eléctricos llega a 122 HP. La tracción es delantera y la transmisión es muy compleja, usando los motores eléctricos para uso diario en bajas velocidades y un embrague convencional de un solo cambio en altas. En la práctica se siente como una CVT y si usas el modo ECO, que te dará consumos urbanos superiores a 20 km/litro (4.6 litros por cada 100 kms), al acelerar hará mucho ruido pese una aceleración modesta.
La suspensión es algo rígida, lo que ofrece buen estabilidad en carreteras sinuosas, pero compromete un poco el confort. La versión Crosstar que manejamos es la más equipada y cerca de 3 cm más alta. Al igual que en México, los Honda no son baratos y este Jazz salió por 27,900 euros, alrededor de 560 mil pesos. Con la fiabilidad de la marca, el bajo consumo y el impresionante equipo de seguridad, nos parece buena opción, aunque sea difícil de convencer a los que prefieren comprar autos “por metro”.





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