Derivada de la Tacoma, 4Runner no olvida sus orígenes
El mercado está repleto de SUVs, pero cada vez son menos las camionetas que mantienen la receta original. No la 4Runner de Toyota, que conserva esa vibra old-school.





Estuvo ausente por varios años en nuestro país, pero aprovechando la fuerte popularidad que tienen los vehículos todoterreno, está de vuelta con la nueva generación que se sumó a la oleada de híbridos de la marca japonesa.
La herencia de la Tacoma es innegable: ópticas, parrilla y defensa son altamente reconocibles, con todo y que los terminados, en esta versión Limited ($1,251,700), intentan (sin mucho éxito) ser más refinados, con elementos metalizados y más superficies al color de la carrocería. Las líneas robustas, casi toscas de salpicaderas y portón posterior, con calaveras de formas más compactas, complementan esta mezcla de vehículo robusto pero refinado, que trata de vender.







Eso no sucede al interior, con disposición y detalles casi copiados de la pickup que es una especie deidad en nuestro mercado, la Tacoma, sus elementos burdos y materiales rígidos, son pensados con la durabilidad en mente, más que refinamiento. La pantalla de 14 pulgadas con Android Auto y Apple CarPlay inalámbricos se complementa con elementos como cargador inalámbrico, climatizador de doble zona con salidas traseras, múltiples puertos USC tipo C, quemacocos sencillo y diferentes lugares para guardar objetos.
El espacio no es una de sus mayores virtudes, ni en la segunda fila, ni en el maletero, donde vemos como la batería del sistema híbrido roba espacio e incrementa la altura del piso de la cajuela, haciendo que la tarea de subir cosas pesadas requiera de un mayor esfuerzo. A cambio, mantiene una de las funciones más distintivas del modelo, que es contar con la capacidad de bajar el vidrio del medallón, como si se tratase de otra ventana más. Un detalle que puede ser útil, pero pensamos que es más para presumir.
No olvida su origen

Como deriva de la Tacoma, encontraremos al 4 cilindros 2.4l turbo, acompañado de un motor eléctrico, para contar con un sistema híbrido de 326 HP y 465 libras-pie de par, acoplado a una transmisión automática de 8 velocidades y tracción integral permanente, con distintos modos de manejo.
No está pensado para gastar menos, sino para tener un mejor desempeño. Claro que, al compararlo con la predecesora y su mecánica V6, resultará más eficiente.
La calidad de marcha es buena, pensando en el tipo de construcción con chasis de largueros, transmitiendo la sensación de que se puede pasar por encima de lo que sea, sin preocuparse por algún tipo de daño, tal cual pasa con las pickups tradicionales. Sin embargo, hay que tomar en cuenta que el motor de combustión es el encargado casi todo el tiempo de la propulsión, incluso en ciudad, por lo que los consumos, difícilmente superarán 8 o 9 km/l.
Tomando todo en consideración, 4Runner no es un vehículo refinado, pero sí uno muy divertido, que además puede tener placa verde con sus beneficios, fuera de un consumo relativamente contenido.





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