La mayor SUV de GAC recibe su versión híbrida, con mucho equipo y confort
La forma es cuadrada, alta, imponente. El interior es cómodo, con buenos materiales y bien acabado. Y para moverse usa un motor de gasolina propio y un sistema híbrido de Toyota, lo que seguramente representará tranquilidad para muchos. Es la nueva versión de la GAG GS8, la SUV de tres filas de la marca china.





La inmensa parrilla ya muestra la intención de intimidar visualmente y lo consigue. Los faros de leds verticales la enmarcan y junto con el cofre alto y prácticamente paralelo al piso, hacen un conjunto sólido. El techo no cae hacía atrás, limitando el espacio para consentir a la moda, sino que también se mantiene paralelo al piso. La tapa trasera tiene calaveras, también de leds, que no están unidas, en otra demostración de la marca de tener su personalidad propia y no seguir lo que hace la mayoría. Esa tapa, por cierto, puede abrirse a la altura que uno quiere, desde la gran pantalla central. Lo mismo pasa con el quemacocos y todos los cristales. Al contrario de otras, tiene controles redundantes para los cristales y el quemacocos, uno solo entra a la pantalla si quiere.
Por cierto esa pantalla tiene CarPlay inalámbrico, pero no Android Auto. Los iconos son muy grandes, lo que facilita la vida tanto para que algunos puedan leer más fácilmente —como nosotros, comprenderemos— como ayuda a que los comandos hechos mientras se está en movimiento, sean más precisos.
El motor de gasolina es un turbo con 2.0 litros, unido a dos motores eléctricos que mandan fuerza al eje trasero. La potencia total del sistema de de 244 HP y 288 libras-pie de torque. La caja es eCVT y la tracción es integral. La dirección eléctrica es cómoda y su firmeza puede ajustarse según el modo de manejo elegido por el piloto. La suspensión es independiente en ambos ejes y resulta cómoda incluso cuando se maneja la GS8 en modo “sport”. En este breve contacto que tuvimos con ella, sentimos una muy buena aceleración, que la hace capaz de incorporarse a vías rápidas com determinación.



Tiene siete bolsas de aire y muchas ADAS, las famosas asistencias electrónicas al conductor.
El interior está diseñado para seis pasajeros en tres filas, siendo la tercera más orientada para niños o adultos en trayectos cortos, pero la segunda, como ya es tradicional en GAC, es donde uno se sentirá absolutamente a sus anchas y puede controlar temperatura y velocidad del aire acondicionado, tiene descansa brazos central individual y puede incluso ajustar el asiento del copiloto, para ganar más amplitud. Como en los autos de lujo para ejecutivos.
Su precio es de un millón de pesos ($999,990) y frente, digamos a la Highlander más equipada, ofrece más equipo, mejores acabados, disponibilidad inmediata y un rodar más cómodo. Naturalmente no cuenta con el prestigio ni la reventa de la nipona, pero sí, repetimos, usa su sistema híbrido.
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