Sergio Oliveira
Hace unas pocas semanas, en Brasil, el cliente de una Jeep Commander que pagó un precio extra por el sonido Harman Kardon de su SUV, sintió que la calidad que esperaba de ese sonido no era tan buena como hubiera pensado. Decidió quitar el forro de las puertas y desarmar las bocinas para verificar el verdadero fabricante de ellas y para su sorpresa, la firma era de Mopar, el fabricante de autopartes de Stellantis, no de Harman Kardon. El tema fue parar en la justicia brasileña que dio la razón al consumidor. ¿Fue una decisión correcta?
Naturalmente uno tiende a inclinarse por el consumidor. A mí sí me suena algo engañoso poner el logotipo de una marca de prestigio en las bocinas de un auto, si ese audio no fue realmente producido o al menos diseñado por esa marca. En la mayoría de los casos, lamento decirles, solo aparece la firma de alguna prestigiosa marca de sonido, sin que ésta jamás haya participado del proyecto del sistema de sonido del auto. No es algo nuevo. En 2003, en el salón de Tokio, Beto Bortoni y yo platicamos con un ingeniero de Bose, quien jamás dijo de manera directa que ellos no hacían los sistemas de sonido de todos los autos en los que aparecían su logotipo, pero dejó claro que así era, que la calidad del audio dependía del precio del auto y de qué tanto la marca quiso invertir en él.
Los que ya nos subimos a varios autos, sabemos que la calidad del sonido es variable, incluso cuando se trata de la misma marca. La gran mayoría de los fabricantes de autos producen ellos mismos sus amplificadores y bocinas, o las compran a proveedores como Panasonic, Alpine o Harman, esta última es parte de Samsung y es el principal proveedor. Harman es dueña de los derechos de uso de marcas como Harman Kardon, JBL, Mark Levinson, AKG, Revel, Infiniti, B&W, Marantz y Denon, entre otras.
Así que, cuando veas una de esas firmas en las bocinas de un auto, escúchalas antes de pensar que son buenas solo por el nombre.
Sí, hay buenas y originales
Cadillac, por ejemplo, ha presumido mucho que su versión más equipada de la Escalade tiene sonido firmado por AKG, con 36 bocinas. Vaya que suena bien. No sé si sea o no producido o diseñado por AKG ese sistema, pero para mis oídos, suena muy bien. Lo que sí me deja “con la oreja parada” en ese caso, es que los productos más reconocidos de AKG, los audífonos, no estén en la Escalade, que sí ofrece un par de audífonos firmados por la misma Cadillac, lo que significa que fueron hechos en casa.
Jeep también tiene una firma de mucho prestigio en la Grand Wagoneer: McIntosh. Y suena de maravilla. Pero aquí empiezas a percibir cosas, digamos, raras. Un buen sistema de sonido de McIntosh cuesta mucho más que una Gran Wagoneer. Otro ejemplo, más mundano: el sistema de sonido Harman Kardon en el MINI Cooper S, es un opcional que cuesta poco más de 16 mil pesos. Vaya, un receiver de esa marca no cuesta menos que 35 mil pesos en tiendas como Amazon. ¿Perciben la incoherencia?
¿Entonces todos son “fake”? No. Burmeister, aparentemente sí diseña y produce el sonido de los vehículos de tope de gama de Mercedes-Benz. De igual manera los Bang & Olufsen de Audi, al menos del A6 hacia arriba, también son hechos por el prestigioso fabricante nórdico. La primera vez que lo escuché, en un A7, que además tiene una acústica espectacular por su forma de cuña, me produjo una gran emoción. Volvo, cuando usaba Dynaudio, también tenía componentes y sistemas diseñados por Dynaudio.
Muchas veces el fabricante del auto, en las letras chiquitas de los manuales que nadie lee, se protegen de posibles demandas con leyendas tipo: “Producido bajo especificaciones de Harman Kardon”, sin que eso necesariamente signifique que haya sido fabricado por esa marca estadounidense, vendida en 2017 a la coreana Samsung.
Como consumidor, lo mejor es que no te dejes llevar por la fama de una marca de audio y simplemente lo hagas por tus oídos. Porque las bocinas que prometen ser producidas por Bowers & Wilkins, tal vez hayan sido fabricadas en China, incluso en Tijuana o Querétaro, donde Harman tiene centros productivos importantes.
No todo lo que brilla es oro. No todo lo que suena, es música.





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