Sergio Oliveira
Los coches compactos de Mercedes-Benz, de tracción delantera, cambiarán su motor. El próximo GLA ya no usará la máquina de 1.3 litros turbo de origen Renault, adoptando uno desarrollado por una empresa llamada Horse Powertrain, cuyo capital pertenece mitad a Renault y mitad a Geely. Este y otros hechos hacen pensar a muchos que la más tradicional marca de autos del mundo y todavía símbolo del segmento premium, está perdiendo su imagen de origen teutón y convirtiéndose en algo que no solo no es venerado por todos, sino odiado por muchos.
El futuro motor del CLA será, ya adivinaron muchos, 1.5 litros turbo, porque es el tamaño que paga menos impuestos en China y esa máquina seguramente será usada por Geely y Renault. Su diseño es alemán, en teoría 100% Mercedes-Benz. El bloque será producido en China, aunque el armado de detalles importantes como el catalizador y el sistema de emisiones serán ensamblados en Alemania, para cumplir con la estricta norma Euro VII.
Mercedes-Benz vivió su pico de calidad entre los años 80 y la primera mitad de los años 90. Pero como marca exclusiva que era, no tenía acceso al volumen de compras de una marca que Europa no veía como rival en aquél momento, pero que todos sabían que lo sería en el futuro: Audi. De ahí que Mercedes comenzó a buscar una forma de acceder al mercado de volumen. Primero fue el lanzamiento del Clase A, luego la sociedad con varias empresas, siendo Chrysler la primera de ellas. Ese matrimonio, mejor dicho, la adquisición de Chrysler por parte de Daimler, resultó en un periodo que muchos consideran el peor de la historia de los automóviles de Mercedes-Benz, aunque esto no es cierto, porque después de esto, en especial en esta década que vivimos, llegó a un punto aún más bajo.
Después de la separación de DaimlerChrysler, la marca se asoció, de una manera más discreta, con Renault-Nissan. Llegaron a compartir plataformas como la Clase B y la Infiniti QX30, hechas ambas en la planta compartida en Aguascalientes, llamada Compas.
Los chinos
El tema es que ni Mercedes-Benz ni ninguna otra marca occidental estaba realmente preparada para el volumen, porque la amenaza no era Audi por ser parte de VW, eran los chinos. Y era una amenaza mucho mayor.
Hoy en día, Mercedes-Benz tiene en los chinos a sus dos mayores socios individuales: BAIC, que básicamente es el gobierno chino y Li Shufu, el dueño de Geely. Andre ambos, poseen poco menos que 20% (19.67% para ser exactos) del capital de la marca. Esto no está mal. Si no puedes con el enemigo, únete a él. El tema es que esta unión tan fuerte puede salir demasiado cara, debido a Estados Unidos. La Unión Americana estableció una normativa para prohibir la circulación en su país de vehículos cuyo capital chino sea mayor a 15%. Para el caso de Mercedes específicamente, muy probablemente le den un plazo hasta 2030 para resolver su tema accionario y con esto proteger las inversiones y fábricas que tiene la marca en territorio estadounidense, su segundo mayor mercado, solo por debajo de China.
Muchos piensan que la pérdida de fiabilidad y calidad percibida de los vehículos de Mercedes es consecuencia de esa unión con los chinos, pero es anterior. En la primera mitad de los años 90, la evaluación de sus autos lograba un promedio de 9.5 en un máximo de 10, tomando en cuenta estudios de JD Power y Consumer Reports. En el año 2000 ese número bajó a 7.5. En 2010 quedó entre 6.5 y 7. En 2020 bajó a 6 y en 2025 a 5.5. Cierto, su calidad comenzó a bajar hace mucho, pero la caída se acentuó con la sociedad con los chinos, lo que se dio en 2018 (Li Shufu) y 2019 (BAIC).
El tema ahora me parece mucho más una cuestión de imagen. Que la marca alemana de comparta elementos chinos no es nuevo, pero un motor hecho en China pasa a ser demasiado fuerte para algunos. Con la normativa estadounidense, habrá que ver cómo y si Mercedes-Benz logra mantenerse en EUA. Si sale, si conserva ese casi 20% de capital chino y sigue poniendo partes importantes en sus autos que estén hechas en China, será difícil mantener su prestigio y con ello, los precios que hoy se puede dar el lujo de pedir. Mercedes aún no es china, pero ya hay una carta de naturalización en su mesa.





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