Sergio Oliveira
El auto más rápido del mundo es eléctrico. Eléctrico y chino. Eléctrico, chino y sin un solo botón físico. El BYD Yangwang U9 tiene más de 3,000 HP. Yo conduje la versión, digamos, “normal” de ese auto el año pasado y créanme, es magnífico, aunque tenga “sólo” 1,200 HP. Es rápido, súper solido, de reacciones instantáneas para todo, incluso para frenar. Pero si me ponen la llave de ese, un Ferrari o un Porsche, siendo los europeos de gasolina, tomaría uno de estos, porque manejar, al menos para mí, no es solo estar al mando del auto más rápido posible, sino del que me dé el mayor placer.
Uno de los autos que con más gusto recuerdo haber conducido fue un BMW 540 Sport, modelo 1998. Usaba un V8, de 4.4 litros, con 286 HP, en la época algo excepcional. La tracción era trasera. La caja, manual, como más se disfruta cuando no estás en un embotellamiento. La llave era mecánica, con el ya “avanzado” sistema de quitar los seguros presionando un botón. Los seguros, liberados electrónicamente, aún eran físicos y escuchabas cuando botaban o se guardaban. Metías la llave en la columna de dirección y la girabas, presionando el pedal izquierdo, el tercero, hasta el fondo. Vaya, jamás pensé que tuviera algún día que explicar esto, aunque hay muchas posibilidades de que tu, que me lees ahora, no hubieras nacido aún en esa fecha. Pasabas por este proceso y comenzabas a sentir realmente el auto. Especialmente un BMW, un Porche o un Ferrari. Pero BMW vivía y aún vive, más lejos del Olimpo, era un coche menos exclusivo que esos otros mencionados y, claro, más cercano. Sí, estaban Mercedes y Audi, pero era una época donde la estrella de tres puntas hacía coches más cómodos que deportivos y Audi no estaba exactamente en el mismo nivel, hablando de manejo. El volante de esos se sentía pesado en el primer momento, pero a partir de 10 ó 20 km/h, percibías que ese peso era en realidad, aplomo. Y no todos los coches podrían darte esto.
Centro de gravedad
Cuando manejabas un buen sedán japonés, como un Camry o un Accord, las sensaciones eran buenas, principalmente en el Honda. Pero incluso un Serie 3, bastante más chico, te hacía sentir la diferencia entre un premium y un buen generalista. Hoy, si te quitan el logotipo y te hacen manejar un Taycan o un Xiaomi, será muy difícil percibir la diferencia. Porque el aplomo de los EVs no se consigue por una plataforma superior sino por las baterías en el piso, que también le dan el bajo centro de gravedad que les confiere su excelente estabilidad. ¿Los interiores? Se han vuelto una competencia de quién tiene la mayor pantalla, el mejor software. Que no se equivoquen, eso de las pantallas no fueron impuestas por los chinos, pueden echarle la culpa a Tesla.
Cuando manejabas un Z4 M Coupé, sentías realmente el coche. Las vibraciones entraban por tus pies, tus pompas, tu espalda y terminaban en sus manos. Era uno de esos autos que “vestías”, “calzabas” como un guante y se transformaban en una extensión de tu cuerpo. El volante que comandaba la dirección hidráulica, te decía exactamente dónde pisabas y esto se debía no solo a su diseño, construcción y configuración, sino también a la suspensión trasera. Con un M Coupé hice una vez menos de una hora de Expo Guadalajara hasta Tapalpa, pero por favor no se lo digan a nadie.
Hoy en día, con los eléctricos, un subcompacto tiene el mismo aplomo que el que ofrecía un Clase E, que aún es el primer Mercedes que vale la pena. ¿Esto está mal? No, pero hace banal lo que un día fue exclusivo. Además, se ofrece aplomo y gran aceleración, que no te deja sentir en las venas lo que conduces. Por fortuna las pantallas están, si no acabando, perdiendo algunas funciones para los botones que nunca debieron haber desaparecido. Tampoco tienen la culpa los chinos, sino BMW que inventó el iDrive y ahora pone un gran “corazón” electrónico, el “Heart of Joy”, como su modelo de futuro.
Por favor, abandonen ese futuro. O déjenlo para los vehículos autónomos. Para los que nos gusta manejar, mantengan la combustión interna, regresen las direcciones hidráulicas, tal vez con algún aceite no contaminante y claro, botones en lugar de solo pantallas. Al menos las autoridades ya percibieron que los botones son mucho más seguros.





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