Piensa mucho más en lujo que en deportividad en la hora de comprarla
Aunque la palabra Sport está en el nombre del vehículo, la Range Rover Sport deja muy claro que el lujo es lo primordial en este vehículo, sin grandes compromisos en desempeño.





En esta nueva generación, el diseño de esta camioneta Premium se enfocó puntualmente en los detalles, refinando cada línea y superficie, en lo que es una estética muy reconocible para la marca, sinónimo de lujo y buen gusto. Líneas muy definidas, curvas y superficies muy balanceadas están presentes en el exterior, con faros LED afilados con una parrilla contenida. Calaveras unidas entre sí por todo lo ancho, rines de 22”, manijas retráctiles y cristales que carecen del típico hule que los separa de la carrocería y acentuados por los emblemas y detalles oscuros del paquete Black Pack.
Las formas simples continúan dentro de la cabina, acompañadas por materiales de excelente factura y calidad, iniciando con las tapicerías de piel en asientos, tablero y puertas que se suman al aroma interior, hasta el infaltable inserto de negro brillante en consola central, con múltiples compartimientos que permiten ocultar nuestros objetos para mantener esa coherencia visual y limpieza de formas.









El espacio es abundante en la segunda fila y el maletero, aunque lo impresionante es que los terminados muy bien cuidados se mantienen por todo el habitáculo, incluyendo la llanta de refacción, con un rin idéntico al resto de las ruedas.
Claro que, al ser un vehículo moderno, todo se controla mediante una pantalla de infoentretenimiento de 13.1” con conectividad sin cables a las plataformas de Android y iOS, con muy buena respuesta y gráficos impresionantes, aunque sin presencia alguna de mandos físicos.
Lujo por delante

La unidad de pruebas es de la versión Dynamic SE, lo que significa que no es el modelo tope de gama y que, bajo el cofre, estamos en presencia del 6 cilindros en línea, 3.0L turbocargado, con sistema Mild Hybrid, capaz de generar 395 caballos de fuerza y 406 libras-pie de torque, con caja automática de 8 cambios y tracción integral.
Gracias a la utilización de una suspensión neumática que puede cambiar su altura dependiendo del tipo de camino por donde se conduzca, el andar es sumamente suave. A eso, se suma un efectivo aislamiento de ruido al interior y unos asientos realmente cómodos, para sentir lo que es viajar en un vehículo de lujo verdadero.
Podrá no ser el potente V8 que está disponible en otras versiones, pero el motor de 6 cilindros permite empujar con mucha contundencia, haciendo que cualquier rebase o incorporación sea prácticamente sin esfuerzo. Lo más impresionante es que, contrario a lo que se pudiera esperar de un vehículo de estas dimensiones y peso, la dirección es rápida y con buen aplomo, al mismo tiempo que la suspensión no inclina demasiado a la Range Sport para mantener esa comodidad. Obviamente, tanto lujo y exclusividad tiene un precio, uno que rebasa los 2.5 millones de pesos. Sabemos que si tienes que preguntar cuán cuesta algo, es que no puedes comprarlo.





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