La actualización del sedán eléctrico de la marca coreana viene con un pequeño adelanto de la esperada variante N que debutará el próximo mes de julio
A diferencia del Ioniq 5 que sorprendió a muchos con un diseño geométrico, su hermano sedán, el Ioniq 6 y sus líneas muy fluidas no fueron muy bien aceptadas por el público en sus 3 años que lleva a la venta, por lo que un cambio era necesario y, por fin lo tiene.





El propositivo diseño cambia sobre todo al frente, en donde adopta la moda de las ópticas divididas en dos grupos, con elementos diurnos ultrafinos en la parte superior y el resto de elementos ubicados dentro de la fascia que tiene elementos más afilados y agresivos.
Curiosamente, la fascia enmarca el inicio de un esquema de pintura de doble tono con la parte inferior en color negro, que va subiendo hacia la parte posterior y enmarca las calaveras renovadas incluyendo la temática de pixeles que vimos el el Ioniq 5.
Ahora bien, el modelo eléctrico deja de lado el spoiler doble a favor de uno más convencional en forma de pato, removiendo la segunda parte que se colocaba en la base del medallón y, en una de las fotos, deja ver el enorme alerón que integrará la variante deportiva N que se espera para el mes de julio.


Por dentro, los cambios son menores, con un volante nuevo de tres brazos y su “emblema” de la H de Hyundai en código Morse, las pantallas duales en el tablero y distintos mandos físicos para los controles de vehículo.
Curiosamente, Hyundai a acomodado los controles de los cristales en la consola central y, dependiendo del mercado, puede contar con espejos retrovisores digitales con pantallas en los extremos de la cabina para observar los puntos ciegos del Ioniq 6.
De momento, solo se han difundido detalles estéticos, esperando más información más adelante, sobre todo de la versión deportiva N, que se espera cuente con la misma configuración de 641 HP que el 5 N y elementos digitales que suman a la experiencia.
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