Es uno de los modelos más anticipados, la versión eléctrica del Serie 3, que busca revolucionar el panorama eléctrico
Después de muchos adelantos y rumores, el nuevo BMW i3 se hace realidad, no solo para presumir la nueva estética que regirá a la marca dentro de los próximos años, sino como el modelo que redefinirá ese eslogan de “el placer de conducir”.








Con un gran parecido al concepto que vimos hace un par de años, la marca alemana hace un “reset” a su apariencia, manteniendo elementos clave de su historia, pero mostrando una faceta muy futurista.
Al frente, las ópticas se fusionan con los tradicionales “riñones” de la marca, ahora presentados en una disposición horizontal que mejora mucho las proporciones, mostrando músculo en la hendidura central del cofre, así como en las salpicaderas ensanchadas que dan albergue a ruedas de gran diámetro. Por su parte, la trasera mantiene detalles geométricos con calvarás ultrafinas que casi se tocan al centro de la cajuela.







Tal y como lo adelantaron, el interior mantiene una esencia minimalista, con un tablero horizontal que puede contar con terminados doble tono, luces ambientales con proyecciones para generar atmósferas y casi ningún mando físico a la vista.
En cambio, la marca recurre al sistema Panoramic Visión, proyectando información en toda la base del parabrisas, de posta A a poste A y se complementa con una pantalla central de 17.9” de diseño angular y una importante carga de conectividad.



Hablando de mecánica, lo primero que hay que aclarar es que la versión que se presentó primero, es la i3 50 xDrive, lo que significa que cuenta con una configuración de dos motores y tracción integral. Esta variante del sedán eléctrico es capaz de generar 469 HP y 475 lb-pie de par.
Ahora bien, el mentado sistema de gestión llamado “Heart of Joy”, es básicamente una súper computadora con la tarea de controlar todos los aspectos de conducción, desde la dirección, hasta la manera en la que el nuevo sedán permite contar con una de las detenciones más suaves de la historia. Asimismo, es responsable de que cualquier interacción del conductor sea traducida precisamente hacia las ruedas.

La nueva plataforma utiliza una arquitectura eléctrica de 800 volts, por lo que la recarga permite potencias de hasta 400 kW, al mismo tiempo de que incluye función de carga bidireccional, para poder alimentar dispositivos eléctricos desde la batería.
Hablando de eso, el nuevo BMW i3 50 xDrive, promete una autonomía de hasta 900 km, de acuerdo al protocolo de pruebas WLTP. Si a eso sumamos la posibilidad de recuperar hasta 400 km en solo 10 minutos (con el cargador correcto), podríamos estar ante un nuevo estándar para los EVs.





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