Tener un Alfa es un sueño de muchos. Nos incluimos entre estos.
Alfa Romeo es de estas marcas de las cuales uno tenía un poster en su pared antes de que se usaran los protectores de pantalla. Mejor dicho, antes de que se usaran las pantallas. En nuestro caso, siempre hemos querido tener uno y ahora pudimos hacerlo al menos por tres meses. Valió la pena. Y mucho.







Además de la tradición de marca emocional, ganadora de muchas carreras en varias categorías, incluyendo la Fórmula 1 en las manos del genial Juan Manuel Fangio, por ejemplo, Alfa Romeo siempre se ha destacado por el diseño atrevido, único, además del manejo igualmente audaz, cuya electrónica entra un poco más tarde que en los alemanes o franceses, dejando las cosas en las manos del piloto por más tiempo. Si un Porsche te hace sentir mejor piloto de lo que eres cuando sales de una curva en la que entraste más rápido de lo debido, en un Alfa tu sabes que tuviste mucho más mérito, porque las “nanas” electrónicas trabajan solo después de tomar su macchiato con mucha calma.
Estéticamente, la Tonale nos parece el Alfa Romeo más bonito a la venta hoy. Claro, no vamos a hablar del 33 Stradalle no solo porque ya no se vende, sino porque sería una cobardía contra cualquier otro auto, Alfa o no. Sus faros con tres luces en cada lado hacen homenaje a autos como el 159 o el Brera. Las calaveras usan el mismo tema y hasta se dan el lujo de crear una versión elegante y de buen gusto de una muy “choteada” moda: la de unir esas luces. Los rines, con cinco círculos insertados en ellos y rodeando una especie de estrella, son otra muestra de su belleza inconfundible, 100% italiana. Es la Monica Bellucci de las SUV.







Por dentro no hay espacio abundante, ni acabados estilo Rolls Royce, pero sí te sientes en auto premium. El equipo es suficiente en lujo y seguridad, sin apelar al mal gusto de las pantallas mayores que el tablero.
Su motor de 2.0 litros turbo con 268 HP y 295 libras-pie de torque, acelera con ganas y con mínimo turbo lag. La suspensión es más orientada al manejo deportivo que al confort, haciendo que el piloto se la pase mejor que los pasajeros. Esto genera ruidos interiores, sí, pero fuera de eso, no tenemos nada malo que decir de la Tonale. Jamás nos falló algo, nunca dejó de entregarnos el placer que esperábamos de ella. Lo único es que es tan bonita, que la quieres estacionar en la sala de tu casa, no en una cochera. Con precios desde 874,900 pesos, nos parece una ganga para realizar un sueño.





Leave A Reply