Sergio Oliveira
26% del mercado mexicano es chino. ¿Esto es bueno o malo?
El año pasado las ventas de autos nuevos en México rompieron al récord histórico establecido en 2016, de 1,603,000, llegando a 1,625,722. Claro, no son números oficiales, pero es un estimado al menos muy cercano. Esto se debe a las marcas chinas y, por supuesto, a los vehículos importados desde China vendidos por marcas tradicionales como Ford, GM, Kia o Stellantis. 26% del total de ventas son de autos chinos. ¿La presencia de los chinos en México favorece nuestro mercado o lo daña? Vamos a buscar la respuesta en los números.
Si contamos solo las marcas que reportan al INEGI, el récord no hubiera sido roto. Para lograrlo fue necesario sumar las ventas de BYD, Chirey, GAC, Omoda y otras. Si contamos la comercialización de los vehículos que se venden solo en agencias de marcas chinas, esa venta fue de 244,675, lo que representa 15% del total.
. Si tomamos solo General Motors, sus ventas de chinos fueron de 122,447 unidades, lo que es 7.5% del mercado y poco más de 60% de lo que vendió el conglomerado estadounidense.
Es muy difícil saber si este récord de ventas se hubiera logrado sin la presencia de los chinos, pero es poco probable. La realidad actual es que hay más de 30 marcas chinas en México. Esas marcas instalaron más de 700 agencias en el país y cada agencia tiene, en promedio, 70 empleados, lo que de entrada significa más de 6,300 empleos directos, la mayoría administrativos, que son mejor pagados que los obreros, que son la mayor parte de los empleados en una planta, por ejemplo. Sí, no es dinero puesto por los chinos, pero esos empleos no hubieron sido creados sin su presencia.
No todo son flores. Los chinos son muy nuevos como exportadores y México es el país que más les abrió las puertas, de ahí que llegaran tantos y cometieran tantos errores, que hoy tienen dañada su imagen.
Errores, aciertos y posibilidades
De los primeros y mayores errores, fue la excesiva velocidad de crecimiento sumada a la falta de atención en la post venta. Sin conocer el mercado, sin saber cuáles son los problemas más comunes en México y, peor aún, sin tener ni siquiera una persona al frente del tema, mucho menos un departamento de post venta y refacciones en algunos casos, los chinos comenzaron a ver las fallas de sus autos sin tener los repuestos para corregirlos. Algunas marcas en lugar de asumir el problema y buscar la solución, optaron por negarlo, esconderse, no hacer válidas las garantías y, peor, echar la culpa a los clientes. El problema se hizo tan grande, que el Ministerio del Comercio chino impuso, en octubre pasado, una mayor vigilancia sobre la calidad de los vehículos exportados y la necesidad de presentar un plan de post venta y refacciones antes de autorizar la exportación. Marcas que crecieron rápidamente, como MG y Chirey, están bajando a una velocidad similar debido a esos problemas, que sí, afectaron a muchas familias, de hecho a todas los que compraron autos chinos, incluso a las que no tuvieron problemas, porque dañaron su reventa.
Hay, sin embargo, otros aspectos positivos. Uno de ellos es contener el aumento de precio de otras marcas. Algunas incluso bajaron sus precios, como Mazda y Nissan. Otras subieron menos de lo que hubieran hecho si no estuvieran aquí los chinos. También aceleraron la electrificación de la flota en el país, no solo por BYD, sino por todos los híbridos que trajeron.
El nivel de equipamiento en los autos nuevos también aumentó de manera importante debido a los chinos. No fueron solo las pantallas y lucecitas que los adornan, también equipos de seguridad, como las ADAS, comenzaron a llegar a la parte baja del mercado que hoy se ubica por debajo de los 500 mil pesos.
En resumidas cuentas, pienso que la llegada de los autos chinos ha sido benéfica para México. Se han creado empleos en agencias y otros en logística. Han ayudado a bajar o contener los precios y mejorado el nivel de equipo de lujo y de seguridad. ¿Esto los hace mejores que los demás? No. Tampoco significa que ya es momento de salir a comprar uno, todavía es un riesgo. Pero que a mediano y largo plazo es bueno que hayan llegado, no me queda duda.





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