Sergio Oliveira
La más reciente asamblea de accionistas de Nissa n resultó mucho más complicada de lo que se pudiera pensar, con el Jefe Ejecutivo de la marca, el mexicano Iván Espinosa, recibiendo fuertes presiones de parte de los accionistas, que llegaron al punto de sugerir el regreso de Carlos Ghosn, quien fue enviado a la cárcel en Japón en 2018, acusado de malversación de fondos. El tema es qué tan justa es esa presión y qué tan poco cuerda es la sugerencia de poner de regreso a un prófugo de la justicia japonesa, todo a nombre de “salvar” a una empresa.
Carlos Ghosn fue extremadamente competente en su carrera, especialmente en Michelin, Renault y Nissan. Cuando el presidente de la Alianza Renault-Nissan, el francés Louis Schweitzer —quien era primo del famoso filósofo Jean Paul Sartre— lo nombró CEO de Nissan, en 1999, él elaboró un plano a 3 años para sacar la empresa de un problema tan grande, que permitió que los franceses se transformaran en socios mayoritarios de la nipona, algo que a muchos en Japón no les pareció. Pero la velocidad con la que Ghosn logró poner a Nissan nuevamente sobre rieles, cambió la opinión de la mayoría, quienes empezaron a verlo como un héroe, llegando a ser incluso personaje de caricaturas en el país del sol naciente. Tan alto subió que su caída fue espectacular. De la noche a la mañana pasó de héroe a villano y poco después escapó de la prisión de forma cinematográfica — no es exagerado el término, basta ver las películas sobre el tema— para refugiarse en Líbano, con uno de los tres pasaportes que posee, junto con el francés y el brasileño.
Ghosn, si fuera un entrenador de futbol, sería de estos que apuesta por el ataque, la intensidad, el “jogo bonito” y ofensivo que un día mostró Brasil. Pero algo no hizo bien. Cuando lo mandaron a la cárcel, Nissan ya no vivía en la gloria que mostró en los primeros años de su gestión. Y aún creyendo en lo que él dice, que no fue culpable de malversación de fondos, tal vez políticamente no se movió de la manera adecuada, creando la situación que determinó su salida.
El mejor ataque es la defensa
Tres jefes ejecutivos han pasado al frente de la marca desde 2018. La empresa ha ido en decadencia desde entonces, teniendo al frente dos directivos japoneses, hasta que llegó el mexicano Espinosa, quien ha mostrado un estilo muy distinto, con los primeros resultados positivos en años.
Usando la misma analogía, Iván Espinosa se ha mostrado un entrenador cauteloso, de los que piensa que la mejor forma de cambiar la trayectoria de un equipo que va perdiendo es arreglar la defensa, contener la hemorragia, no recibir goles. Para ello decidió cortar costos —algo que también hizo Ghosn, pero de otra manera— en la forma de ajustar la capacidad de producción a la realidad actual del mercado. Nissan tenía una enorme capacidad ociosa de producción, algo que cuesta mucho dinero. Siete fábricas fueron cerradas. También despidió a 20 mil empleados en todo el mundo, incluyendo Japón. Fue el primer paso. Para alguien que heredó una pérdida de 4.5 mil millones de dólares cuando llegó, haber mostrado números operativos positivos en el año fiscal que terminó en marzo pasado, no está mal. Sin embargo, las acciones de Nissan han caído 53% desde que el mexicano asumió, de ahí que haya quienes, en el consejo de la marca, hayan mencionado la posibilidad de regresar a Carlos Ghosn, no como CEO, sino como miembro del consejo. Siendo realistas, no va a pasar, simplemente por el tema legal con la justicia nipona, pero muestra la frustración de gente que está perdiendo dinero y quiere un perfil como el del último que lo hizo tener utilidades.
¿Puede Espinosa lograrlo? Yo creo que sí. El mundo no es el mismo de la época de Ghosn, quien apostaba por los eléctricos, cuando hoy vemos a marcas como Honda, Mercedes o GM echando reversa a esos proyectos. Los chinos no tenían la fuerza exportadora de hoy. Ivan lo sabe. También sabe que terminó el trabajo de “arreglar la defensa”. Los atacantes estrella están por llegar, como los nuevos GT-R y la nueva X-Terra. Si algo muestra la historia es que si no puedes con el rival, debes unirte a él. Ahí está el “goleador” N7, hecho junto con Donfeng. Pienso que el mexicano la puede hacer, solo le faltan uno o dos años.





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