Sergio Oliveira
El segundo semestre empieza en algunos días y con él hay tres amenazas fuertes para los mexicanos: la primera son los memes de Julio Iglesias. Las otras no son bromas y se tratan del aumento de precio de los autos y del inicio de una renegociación que pinta muy difícil, la del tratado de libre comercio entre México, Estados Unidos y Canadá, el T-Mec.
Cuando a finales de 2025, el gobierno mexicano anunció que impondría un arancel de 50% a los vehículos importados de Asia, con la excepción de países con el que México tiene acuerdo de libre comercio, que es básicamente, Japón, muchas marcas adelantaron importaciones. Compraron entre seis y ocho meses de inventario, para contener los precios y no salirse tanto del mercado. En teoría esos aranceles fueron diseñados para contener a los chinos y su veloz expansión en territorio mexicano, pero en la práctica el resultado no es ese. Y no lo es porque si hay alguien capaz de reducir sus precios y aún así lograr su objetivo —que no siempre es ganar dinero, a diferencia de otros países— son los chinos. Luego, con la figura conocida como “cupo”, los que fabrican en México tienen derecho a importar de Asia, incluyendo China, Indonesia, Corea e India, 10% de los vehículos que producen. Ese cupo puede ser utilizado para sí mismo o para socios comerciales, así que Kia, que es productor, usa parte de su cupo para Hyundai. General Motors lo usa para sus cuatro marcas, al igual que lo hacen Ford, Stellantis, Volkswagen, Nissan, entre otras. Además, hay cupos extras por inversiones en producción, modernización y capacitación, por ejemplo. Esto permite que una empresa que, digamos, produce 100 mil vehículos, pueda importar más de 10 mil sin pagar aranceles. Si a los chinos no afecta tanto —aunque obviamente sí les duele— la que sí está afectada es Suzuki. Para Swift y Jimny dos puertas no hay problemas, porque vienen de Japón, pero el resto de su gama llega de India y al no tener un socio comercial que le otorgue cupo, sus precios están contenidos hasta que acabe el inventario que crearon con la importación tempranera. Y esto debe ocurrir ahora en julio.
82%
No, los precios no van a subir 82%, deben aumentar entre siete y ocho por ciento, lo que ya duele y hará que el consumidor busque otras opciones. Esto es válido para los chinos que adelantaron importaciones, pero más, repito, para Suzuki. El tema de los 82% es el nuevo límite de contenido regional mínimo para que un vehículo se comercialice sin aranceles dentro de Norteamérica, según irá a proponer la Unión Americana ahora en julio. Ese contenido regional era de 62.5% antes del primer mandato del actual presidente del vecino del norte, pasó a los 75% de ahora y quieren que sea 82%. Vamos, si ni siquiera se ha logrado que realmente se llegue a los 75%, un porcentaje en el que muchas empresas siguen por debajo de él, subir a 82% suena extremadamente complicado. Pero no es todo. Los estadounidenses también quieren que la mitad de esos 82% sea producida en Estados Unidos, no en cualquier país de Norteamérica. Vaya, 41% de los vehículos debe estar hecho en la Unión Americana si quieren no pagar aranceles. Hay otra presión muy fuerte para ver de dónde viene la materia prima y la mano de obra de muchos componentes — alrededor de siete mil por vehículo— para determinar si pagan o no arancel. Es decir, no basta que un cable esté hecho en Texas, digamos, es necesario que el cobre también sea estadounidense o norteamericano, al igual que el plástico que los cubre, para que no se pague ese impuesto. Como el gobierno estadounidense tampoco está contento con otros temas en México, como la reforma judicial que, piensan, no les da certidumbre jurídica a sus empresas para trabajar con o en México, buscarán presionar como puedan para salirse con la suya.
Julio, como se dan cuenta, viene con todo: presión inflacionaria, incertidumbre política y, claro, las lluvias de siempre que justifican un poco esa tan mexicana expresión: “¡aguas!”. Ojalá las autoridades logren llevar el T-Mec a buen término y las negociaciones se cierren pronto, ya que la incertidumbre, una estrategia tan gustada por el mandatario vecino, hace daño a los mercados. Pero lo único realmente inevitable son los memes de Julio Iglesias, incluso en los comentarios de este post.





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