Los entusiastas encuentran en este auto lo que más les gusta. Y un poco de lo que no.
Todos los fanáticos de Volkswagen —y no son pocos— saben que el GTI cambió estéticamente el año pasado. Las mudanzas fueron bienvenidas en su gran mayoría y lo mantienen como la referencia entre los hatchback de su tamaño, aunque sean una especie en extinción.







Por fuera hay nuevos y faros y calaveras full led, tan delgados que llegan casi a darle una mirada oriental. Los rines del auto probado traían puesto unos centro de rueda que mantenían el logotipo GTI siempre en posición horizontal —y que solo los encontramos en Mercado Libre por 3,600 pesos— y, con diámetro de 20 pulgadas. Los neumáticos de perfil 40 hacen que el auto no se sienta tan cómodo en nuestras imperfectas arterias, además del mayor riesgo de ponchadura. Aplaudimos, sin embargo, que tenga llanta de refacción.
Estéticamente son un buen detalle y complementan un auto que sigue agradable a la vista, sin que la marca caiga en exageraciones de diseño que rara vez envejecen bien. La concesión exterior a la modernidad es el logotipo de VW, ahora mayor y que se ilumina.
Por dentro, los tradicionales buenos acabados de VW están mezclados con otros que no parecieran adecuados. Debajo del tablero que se mantiene acojinado —gracias— hay una franja de plástico metalizado que no nos encanta, pero confesamos que nos gusta más que el negro piano excesivo de la consola central, siempre sujeto a rayones y lleno de polvo atraído por la electricidad estática.









La pantalla central, de 12.9 pulgadas, tiene muy buena definición y varias funciones, claro, incluyendo CarPlay y Android Auto inalámbricos. Debajo de ella hay controles hápticos para modos de manejo, aire acondicionado, ayuda de estacionamiento y para las asistencias electrónicas, que puedes activar o no a tu elección.
Adelante los ocupantes viajan cómodos, atrás, el espacio es muy reducido para un auto de 4.28 metros de largo. Un Kia K3, por ejemplo, que mide básicamente lo mismo, es más amplio en la segunda fila.
El motor es 4 cilindros turbo, de 2.0 litros, con 261 HP y 273 libras-pie de torque. La aceleración es agradable en prácticamente todo el rango de revoluciones y el famoso turbo lag de la marca está mucho más controlado, aunque sí hay cierto torque steer en aceleraciones bruscas, que obliga a sostener el volante con determinación.

La precisión del manejo es su virtud de siempre. Los sistemas mecánicos, montados sobre la plataforma MAB Evo, la mejor en su categoría, hacen de este un auto extremadamente placentero de conducir, principalmente en carretera, incluso en pista. Pero confesamos extrañar las sensaciones más intensas de cuando era un auto más chico. ¿VW, podrías traernos de regreso el Polo GTI, de favor?





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