Sergio Oliveira
Si quieres la respuesta corta a esta pregunta para no leer toda la columna, te facilito la vida: esa respuesta es no. Pero si quieres saber por qué las personas no quieren a los autos eléctricos y aún así su venta sigue creciendo en algunas regiones del mundo, incluyendo México, entonces sigue aquí que te voy a explicar.
Europa dicta la moda en los autos desde los años 70, cuando empezó a caer la calidad de los vehículos estadounidenses y los japoneses comenzaron con sus planes de expansión. Los europeos impusieron el diesel de los años 90 hasta 2015, cuando estalló el escándalo llamado “dieselgate”, en el que VW fue descubierta por instalar un software que detectaba cuando los autos estaban siendo sometidos a una prueba de emisiones y controlaba los gases que salían de sus motores diesel. Desde entonces la misma VW comenzó su transición a los eléctricos y con ella toda Europa se fue en la misma dirección. 10 años después, las ventas de eléctricos representaron poco más de 17% de su mercado. En el Viejo Continente crecieron 30%, encontraron su participación máxima en Noruega, con 96% del parque vehicular eléctrico y vieron el mayor crecimiento en España el año pasado, donde las matrículas de eléctricos subieron 77%. En todo el continente hay no solo incentivo para que compres un auto eléctrico, también hay restricciones cada vez mayores al uso de un vehículo de combustión interna. En España no puedes circular en algunas calles del centro, ni estacionar en determinados lugares, tampoco acercarse a zonas delimitadas cuando hay contingencia ambiental. En Noruega un auto ICE (vehículos de combustión interna, por sus siglas en inglés) cuesta el doble de su precio debido a los impuestos, mientras que los eléctricos no pagan IVA, los peajes para ellos son de 50%, pueden usar carriles y estacionamientos especiales, etcétera. En Francia acaban de poner un impuesto a las emisiones que hacen que un Toyota Yaris GR, que cuesta cerca de 51 mil euros, tenga que pagar 81 mil euros solo en impuestos. Es correcto, un Yaris GR en Francia costará 132 mil euros, es decir, cerca de 3 millones de pesos.
China y Estados Unidos
En China, el mayor productor mundial de automóviles, eléctricos o no, vendió más de la mitad de su mercado de puros eléctricos en 2025. Pero en este enero de 2026, al bajar el incentivo, el mercado de EVs ya cayó 14%. En otras palabras, la gente los compra por baratos, no porque los prefieran.
En mercados emergentes, principalmente en los que están aún abiertos a los chinos, como el mexicano, las ventas de eléctricos crece. Y como hay ciertos incentivos pero nada del otro mundo —se puede circular diario en CDMX (33% del mercado del país), no pagan tenencia ni ISAN, no verifican nunca— la venta se concentra en los que buscan tener lo último en tecnología o en los que buscan un ahorro de combustible que compense la mayor inversión, como taxis, de plataforma o no. En 2025 se vendieron 17,332 eléctricos en México, poco más de 1% del mercado. Este año las ventas deben subir, al menos durante el primer semestre, con la llegada de nuevos subcompactos chinos de precio relativamente bajo, aunque ese precio debe elevarse en el segundo semestre, cuando se les acabe el inventario importado anticipadamente en 2025 para no pagar los nuevos aranceles que entraron en vigencia en enero.
En EUA, la gente que compró eléctricos parece ya haber llegado al tamaño máximo del mercado, que es entre 7% y 8% del total. Más aún ahora, luego de que el gobierno de ese país prácticamente liberó el control de emisiones. El paraíso de los V8 ya está regresando. Como particularmente no creo que los eléctricos sean ecológicos, la idea no me molesta mucho. De hecho creo que la única forma de que Occidente frene la expansión china es desarrollando aún más los ICE, porque el gigante oriental ya no invierte en desarrollarlos. China no será alcanzada en la tecnología de eléctricos, así como no nos alcanzará en los ICE. Los impuestos, incentivos y aranceles son una herramienta para que los mercados vayan hacia donde quieren los políticos, no un reflejo de lo que buscan los consumidores. Estos, alrededor de todo el mundo y con no muchas excepciones, siguen prefiriendo los viejos y confiables vehículos de combustión interna, hechos realidad por Karl Benz y popularizados por Henry Ford.





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